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sábado, 21 de mayo de 2011

Vacaciones en Portonovo I

Me despierto con todo el brazo babado y con un sabor a mierda en la boca inaguantable. Muy fea tenía que haber sido la tía ayer para que me dejara ese regustillo. O eso, o es que su higiene íntima dejaba mucho que desear. Me giro para verla pero no hay nadie. Lo que me imaginaba: anoche llegué más sólo que un perro.
Voy hacia la ventana para abrirla y para ver qué pasaba por la calle. Enciendo un cigarro y a la segunda calada noto un pollo que se abría paso por la garganta. Escupo hacia fuera a ver si es capaz de volar pero nada, describe una parábola perfecta hacia el suelo. Bueno, o yo creía que iba a caer en el suelo, porque la vieja que pasaba por debajo no pensaba lo mismo

-Guarro! Maleducado! Cerdo!
-Señora, aclárese antes de decirme nada
-Vergüenza te tendría que dar! Mira cómo me dejaste el pelo!
-Bueno mujer, para el poco pelo que le queda no es para ponerse así no?
-Ya verás como encuentre a tus padres qué poca gracia les hace cuando se lo diga!
-A mí también me gustaría poder decírselo, pero desgraciadamente ya no están con nosotros... -suspiré, mientras miraba al horizonte.

La señora se quedó blanca (más aún de su tono natural) y se fue sin decir nada más. Cuando dio la vuelta a la esquina solté una carcajada que hizo que una gaviota que estaba saboreando parte del manjar que había escupido pasara volando frente a mis narices. Mentir está mal, lo sé, pero yo no había dicho nada que no fuese verdad: mis padres me habían traído el día anterior y ya se habían ido, si la otra interpretó mal mis palabras no es mi problema no?



Cuando acabé el cigarro tiré la colilla a la acera (mirando esta vez sí si pasaba alguien) y fui a desayunar algo. Antes miré el reloj: las tres de la tarde. Bueno, igual era mejor idea comer, visto lo visto.
Aproveché el camino hasta la puerta para quitarme el calzoncillo de la raja y de paso darme una buena rascada de culo, lo que hizo que una sonrisita asomara a mis labios. Sin embargo cuando llegué a la cocina hice como cuando Busquets juega contra el Madrid: me eché las manos a la cara. La situación que me acababa de encontrar era, cuanto menos, peculiar. Por un lado estaba Eric durmiendo en el sofá con medio cuerpo colgando y roncando como un cerdo. No me extrañó, en peores poses he tenido el "placer" de verlo. Lo que nunca había visto era a Jose haciendo lo que estaba haciendo: tocándose el paquete mientras metía y sacaba los dedos de un bote de mermelada. Para redondear la jugada tenía los ojos cerrados y susurraba "María".
Cuando mi cerebro fue capaz de procesar toda la información que sin querer había recibido fui capaz de decir algo

-Jose, perdona que te interrumpa en esta situación tan íntima pero... SE PUEDE SABER QUÉ COJONES HACES CON LA PUTA MERMELADA???
-Hostia tío! Qué marrón! Nada, que iba a comerme unas tostadas pero estaban todos los cuchillos sucios y no quería lavar, entonces para extenderla metí un dedo y bueno, me acordé de María, una cosa llevó la otra y ya ves... Tiene gracia eh?
-Gracia? Lo que tiene es delito! Eres un puto enfermo, normal que María te dejara, macho...
-Eh! Que tener apetito sexual no es ninguna enfermedad, que ya miré en internet!
-Ya, pero hacerle un puto dedo al desayuno sí que es para que te lo miren... Anda, despierta a ése que yo voy a ver si Ángel sigue vivo



Le di la espalda y mientras me alejaba escuché lo típico de todas las mañanas: ZASCA! "Ah! Gilipollas, qué haces?" "Joder, me dijo Vila que te despertara!" "Y te dijo que me despertaras pegándome una hostia en la garganta" "No, pero así es más divertido jeje". Tras esa conversación digna de los mejores pensadores de la historia intenté abrir la puerta de la habitación de Ángel pero estaba cerrada.

-Eh! Sabéis si este se trajo alguna tía ayer? Es que iba a abrir pero tiene la puerta cerrada con pestillo
-Tía? La única cosa que se trajo ayer fue una cogorza de tres pares de cojones. Tuvimos que ayudarlo a subir las escaleras que se nos caía, no te acuerdas?
-De lo único que me acuerdo de ayer es de que el camarero me dijo "No, el whisky no es de garrafón, tranquilo!", y a partir de ahí todo está borroso

Llamé a la puerta y grité su nombre sin recibir ningún signo de vida de ahí dentro. Iba a dejarlo que durmiera la mona cuando un olor me llamó la atención. Me agaché para oler por la rendija entre la puerta y el suelo y de la peste que salía de allí casi vomito. Y lo digo yo, que soporto cosas como ver a un tío poniéndose cachondo con una confitura.

-Ángel! Ángel! Abre tío! Estás bien? Hey, venid que este tío palmó y ya se está pudriendo! Apurad, coño!
-Qué pasa?
-Joder, qué es esa peste?
-No sé, pero viene de la habitación. Ángel! Abre, hostia!
-Aaahhh...
-Dios, dios, se está muriendo! Hay que tirar la puerta abajo! Eric, ábrela tú!
-Yo? Pero si tú eres más fuerte!
-Ya, y tú eres más gordo, así que tírate sobre ella y ya verás cómo cede
-Hay que joderse... En fin, apartad!

Se fue hacia la otra esquina del pasillo y empezó a correr todo lo rápido que podía, que a decir verdad no era mucho. A medida que se acercaba no podía apartar la vista de su cuerpo. No penséis que yo soy de esos, pero es curioso ver cómo se bambolea un tío que mide 1.70 y pesa 120 kilos. Llega a ser hiptonizador, como Homer.
Cuando llegó a la puerta se echó con todo su cuerpo sobre ella, y justo cuando estaba en el aire me di de cuenta de un pequeño detalle: la puerta era de esas que son dos chapas finitas de madera rellenas de cartón, así que el resultado no era difícil de adivinar. Se cargó todo, y por todo me refiero a la puerta, a las bisagras, al pestillo y al marco. Ya estaba pensando cómo explicarle eso al casero cuando lo que vi en la habitación me dejó a cuadros.
Ahí estaba Ángel, tumbado en el suelo en medio de un charco de vómitos y mierda. Pero no mierda en el sentido de "suciedad", no mierda en el sentido de "polvo"; mierda en el sentido de la que producimos todos. Nos apartamos aguantando las náuseas y corrimos hacia el salón a respirar aire fresco. O al menos aire que no oliera a mierda.


Después de diez minutos sentados en el salón, reflexionando acerca de lo que acabábamos de ver, Ángel salió de la ducha. Nos lo quedamos mirando.

-Qué miráis? Me quedó jabón en el pelo?
-Ángel, qué cojones ha sido eso?
-Bueno, veréis: resulta que ayer no llegué en muy buenas condiciones a casa, y cuando me acosté empecé a oír ruidos y pensé que estaba la mafia rusa en el piso y cerré con llave para que no entraran. Lo malo es que a mitad de la noche me entró un apretón y como no me acordé de que estaba cerrado con llave me puse nervioso al intentar abrir la puerta, así que no aguanté más y cagué en el suelo. Pero después me dio asco el olor y también vomité. Después de vomitar me quedé de rodillas y me quedé dormido. Lo siguiente que recuerdo es el sonido como de un terremoto y que estabais todos en la habitación con la puerta rota.
-Madre del amor hermoso...

Así que allí estaba yo, rodeado de tres tarados mentales el primer día de nuestras vacaciones. Me vestí y fui a comer algo al bar de abajo, que con ese olor no había quien aguantara dentro del piso.





Continuará...

2 comentarios:

  1. Asi que me ibais a dejar el piso intacto ehhh... Mañana os quiero a todos fuera menos al gordito a ese no. Ese que venga hablar conmigo.

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  2. A ver si pones algo nuevo ya

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